¿Qué es lo que nos lleva a tomar decisiones cuestionables? De ese tipo de decisiones que es difícil comentar abiertamente con tus seres queridos, pero que llevaste a cabo por causas fuera de lo común que te llevaron a este punto.

Entonces... cuando salga... ¿lo agarro firmemente y le doy con el termo en la cabeza?

Eres Maggie, una viuda inglesa de 50 años que vive de su pensión. Tu hijo Tom (Kevin Bishop) y su esposa Sarah (Siobhah Hewlett) están preocupados porque Ollie (Corey Burke), su único hijo tiene frente a si pocos meses de vida a menos que se le practique un tratamiento médico experimental en Australia. La difícil situación económica en que se encuentran hace que busques empleo inclusive fuera de tu poblado, llegando a Londres, a un lugar dentro de Soho donde ves un anuncio donde se solicita anfitriona. Acudes porque debido a que nunca habías trabajado en tu vida y a tu edad te fue imposible encontrar alguna labor remunerable. Es entonces que te enteras que una “anfitriona” puede hacer otro tipo de actividades, especialmente al trabajar en Sexy World. ¿Qué haces? ¿Sigues buscando un trabajo que ya te han negado en incontables ocasiones? ¿Tomas el trabajo para apoyar a tu nieto y al menos darle así una posibilidad de sobrevivir, aunque esto implique hacer cosas que por moral personal no harías? Tal vez lo hagas, aunque eso implique el adquirir un compromiso difícil de mantener.

La más reciente cinta de Sam Garbaski, nominada al Oso de Oro de Berlín el año pasado nos trae lo que en teoría podría ser una comedia muy sencilla, pero la brillante actuación de Marianne Faithfull (Maggie) nos trae a un personaje increíblemente humano y el cómo debe de confrontar y aceptar un entorno muy extraño para ella donde encontrara la amistad de Luisa y su padrote, digo, jefe, Miki (Miki Manojlovic) al mismo tiempo de encontrar el recelo de sus amistades quienes no dejan de mostrar inquietud al ver que lleva una doble vida de la cual no les da ni un solo detalle.

La cinta tiene varios momentos increíblemente disfrutables, como cuando al tener su entrevista de trabajo Miki se concentra en la suavidad de las manos de Maggie y le encuentra un uso dentro del negocio del sexo, lo cual la llevara a convertirse en Irina Palm (o lo que es lo mismo, “Irina, la de la mano sabrosa”) aunque ella mismo se define como la “Widow Wanker”. De la misma manera la interacción con los demás personajes nos trae varios momentos muy disfrutables, como el tener que disimular tus viajes frecuentes a Londres y evitar la mirada criticona de las buenas conciencias del rededor, mientras que en el entorno más agrestes se pueden establecer lazos más fuertes y compromisos más sinceros.

Desafortunadamente el guión no es de lo mejor que se pueda pedir, pero la actuación y los momentos divertidos sacan la historia adelante. El resto de los personajes pues… están ahí, haciendo acto de presencia, pero fuera de Miki y Marianne la verdad no hay gran manejo de personaje. En sí, esto no es negativo, pero sería agradable el ver que los demás personajes tienen desarrollos similares. A final de cuentas es una comedia ligera con una que otra implicación ética, además de la recomendación de cuidarse mucho las manos (uno nunca sabe el provecho que podría sacarle en el futuro). Recomendable para relajarse luego de una jornada extenuante de trabajo.