28 años después: El templo de huesos

Si es difícil hacer trilogías, imagínate hacer una cuarta entrega en una saga, que además es una secuela dentro de en una trilogía.

28 años después se planea como una trilogía dentro de un universo contenido. La primera entrega de este universo del 28, con los 28 días después de Exterminio, nos ubica en un mundo apocalíptico que, tras los 28 días de una infección inicial, transforma la realidad de reino unido. El paso del tiempo da la pauta a historias independientes, pasando por una olvidada pero muy digna 28 semanas después, y es hasta los casi 28 años que llega la tercera entrega con el director original, y un comparsa en los guiones que cuando funcionan, funcionan tremendamente bien, dando nuevos aires a esta saga.




Cada una de las entregas tiene una identidad personal, e incluso cuando se repiten directores, con el caso de Boyle en la 1a y 3a entrega, no se siente limitada. Estas voces ayudan a una muestra coral del tipo de historias que se pueden contar que no se limitan a reinventar los zombies (o infectados) una y otra vez, ya que lo que empezó con "uso propositivo de video digital, con zombies corriendo", se transforma a una meditación sobre la vida, la muerte, y dejar de lado el cliché de la metáfora del zombi como consumista, para mostrarnos una sociedad consumida por sus prejuicios y orgullo propio como es el caso de Reino Unido.

Lo más interesante de las historias de 28 años, de la cual ojalá la taquilla haga que Sony filme la 3a, con el posible regreso de Boyle, es esta meditación sobre la muerte y el replanteamiento del zombi, viéndolo desde una perspectiva más humana. El horror no viene de los monstruos, sino de quienes se aprovechan de la situación, eso no es nuevo, pero el carisma que tenemos por parte de líderes que en este caso se manifiestan con Jack O'Connell, como la figura satanista que quedó trastornada tras la expansión del virus, e interpretó todo con la inocencia de un niño que maduró sin contexto ni guía social, es confrontado por la figura solitaria pero consciente del Dr. Kelso (Ralph Phienes, quien en medio del caos ha logrado hacer las pases incluso con quienes lo ven como presa, y es una conciencia que en medio del horror encuentra la belleza y la reflexión. El momento más poderoso es cuando tienes a dos tremendos actores como Jack y Ralph Fienness con una conversación, en donde el conflicto queda desarmado, a pesar de la amenaza latente de muerte y de destrucción de sistemas de creencias.

En tiempos en donde los géneros puros en el cine cada vez son más raros, esta cinta podría sin problema estar considerada como "Mejor Musical o Comedia" en los Golden Globes, a pesar del gore, el drama o la reflexión, pero con dos momentos en donde la audiencia se puede levantar a aplaudir, o perder el aliento gracias a lo que se muestra en pantalla. El Templo de Huesos muestra a una Nia DaCosta que queda lejos de las imposiciones de Marvel y sabe trabajar dentro de una franquicia atípica que tiene la ventaja de que al menos se pone límites sobre la cantidad de historias que puede contar, y hasta el momento, lo hace de manera brillante.

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