¿Qué pasa cuando una promesa en la dirección tiene rienda suelta para hacer una adaptación de un personaje reconocido para uno de los estudios más importantes del mundo? La respuesta la tenemos con el estreno (retrasado) de la segunda cinta de Maggie Gyllenhaal, ¡La Novia! (con todo y signos de admiración.
Hay al menos dos historias fascinantes dentro de la película de ¡La Novia!, pero ninguna de ellas es la trama principal. En esta, tenemos a una poseída Jessie Buckley que interpreta no a uno, sino a cuatro personajes, y es la encarnación misma de la pareja de uno de los monstruos más famosos de la cultura popular, Frankenstein.
¿Cuál es el propósito de la cinta? En entrevistas, la guionista, productora y directora (siempre cuestionen cuando alguien está en las tres posiciones), ha comentado que la idea vino cuando, en una fiesta, vió a un tipo que tenía un tatuaje de la Novia de Frankenstein en su antebrazo. De ahí se fue a ver la película de 1935 y tras ver que el personaje solo aparece por dos minutos y no tiene ningún diálogo, pensó que habría más tela de donde cortar, y que seguramente Mary Shelley tenía otras ideas que nunca pudo expresar. Al final, es una historia que viene de suposiciones provocadas por una casualidad. Muchas ideas pueden llenar ese hueco, y es el principal problema de la cinta: la abundancia de ideas que busca incluir en su duración.
El quejarse porque el personaje que da título a una película casi no aparece habla de un problema de interpretación y expectativas. Es como quejarse que La Piedra Filosofal no aparece durante toda la cinta de Harry Potter, el Halcón Maltés no tiene a un protagonista volador, o el Santo Grial de Monty Pyton aparece menos que la Novia de Frankenstein. La novia es el objeto del deseo, y en una cinta (disponible en HBO Max, por cierto) en donde arrancamos con una discusión entre Percy, Mary y Lord Byron, en donde estos alaban a la madre del libro y de un género, es el pretexto para el desarrollo de la búsqueda de la creatura por una pareja que le ayude a terminar con su soledad. Lo interesante de la cinta es que logra ser una secuela que es mejor que la original, y nos da a un personaje icónico a pesar de su poco tiempo en pantalla. Su mayor mérito es el representar el deseo y el rechazo, así como incorporar elementos como el encuentro entre el monstruo con un ermitaño ciego, que muchos asocian con la cinta original, cuando en realidad ocurre en la secuela. Aporta y enriquece al mito. La novia solo es el objeto del deseo y nunca se planteó como un protagonista.
En el desarrollo de la historia, la cual probablemente hubiera funcionado mejor como una mini serie para explorar de manera más efectiva su temática, ¡La Novia! tiene más en común con la canción de Helen Reddy que con una reinterpretación que busca darle sustancia a un personaje poco desarrollado. Claro, "poco desarrollado" es relativo, y depende del medio en donde la busques. Lady Frankenstein ha tenido muy memorables apariciones como un mercenario monstruoso en la serie de Seven Soldiers, por Grant Morrison, e incluso llegó a la serie de los Creature Commandos, pero estas y otras versiones al parecer son inexistentes para Maggie.
"Soy mujer, escucha mi rugido" es la constante en la interpretación de Jessie Buckley (quien en Hamnet y en esta cinta se debe de llevar el premio a mejor actriz que actúa confundida sin entender lo que pasa). Definitivamente tiene una capacidad para pasar de acento ¿de chicago? a ¿británico? y otros intermedios para interpretar a Ida, quien será el receptáculo imperfecto en donde la psique de Mary Shelley habitará para crear caos y traer maldición tras haber sido acallada y nunca poder contar su historia. ¿Cuál es esta historia?
Ida es una chica que colabora como informante para la policía, al servir como dama de compañía a mafiosos. Desafortunadamente, el espíritu de Mary Shelley la invade en el momento menos conveniente, mientras acusa a Lupino (Zlatko Buric) de ser responsable de oprimir y asesinar a muchas mujeres, y que ella no podía callar las verdades reveladas, ya que "los muertos hablan". Desde luego, esto es mal recibido por el mafioso, y las circunstancias operan para que sea eliminada, enterrada y olvidada...
¿Por qué Mary Shelley querría invadir el cuerpo de alguien más? "Oh sí, soy sabia, pero la sabiduría viene del dolor. Sí, he pagado el precio, pero mira lo mucho que he ganado, y si puedo, soy capaz de todo...". En la mente de Gyllenhall, Mary Wollstonecraft Shelley es alguien que no pudo terminar su historia, fue oprimida, su marido fantaseaba con tener relaciones con uno de sus amigos, tenía un matrimonio infeliz, y si no fuera por un tumor cerebral que terminaría matándola, pudo haber dado más obras y ser una verdadera representante de la liberación femenina. Esto es una versión idealizada alejada de una figura real, y hasta donde se, con muy pocos fundamentos. En la ficción de la cinta se hace una reinterpretación que es incapaz de mostrarnos la brillantez de una de las autoras más reconocidas de la literatura, para mostrarnos a alguien que tiene síndrome de Tourette en lugar de un tumor, y que dice cosas indeseables en el momento menos oportuno, eso sí con un léxico impresionante, pero una capacidad de hilar palabras inexistentes. En ningún momento la interpretación sirve para expresar ideas concretas o grandes revelaciones cuando Shelley habita el cuerpo de Ida, al cual incluso menosprecia, ya que la voz de la autora la desdeña e incluso dice que ese nombre se lo da solo porque sí, aunque en la historia misma hay evidencia de que era una persona real con un nombre real. ¿Es capaz de todo? Es capaz de poseer el cuerpo de una persona fragmentada para que muera, y que tras la muerte pueda habitarlo más plenamente y causar caos en una supuesta búsqueda de venganza. "You can bend but never break me, 'cause it only serves to make me more determined to achieve my final goal..."
Así como la cinta original de La Novia de Frankenstein no da mucho tiempo para el desarrollo del personaje de la persona en el título, ya que no era su propósito, debido a que es una historia de la creatura, Christian Bale es un personaje más interesante, aunque contenido, con su interpretación de Frank. Es alguien que se siente frustrado por la soledad y quiere una pareja, alguien que lo pueda comprender y que lo acompañe. Vive en un mundo de ilusiones en donde admira a Ronnie Reed, una especie de Fred Astaire en este universo, quien en el cine, con canto y baile, trae un distractor a una existencia penosa. Busca a través de la Doctora Euphoronious (una Annette Bening fabulosa y al mismo tiempo desperdiciada) una manera para encontrar ese amor a través de una nueva recreación de un ser no vivo que le acompañe.
Tras el surgimiento de ¡La Novia!, quien convenientemente es hecha con el cuerpo desechado de Ida, desenterrado casualmente por la doctora y la creatura, la magia se da en medio de corrientes eléctricas para traerla a la vida... una vida que no controla, y con una mente fragmentada, dividida entre sus pocos recuerdos y lo que le dicen, incluyendo las voces en su cabeza. No recuerda quién es y lo único que quiere es saber su nombre. Tener una identidad. Una variante del conflicto de la creatura original masculina, quien al final adopta el nombre de su creador, y en este caso su identidad se basa en ser un derivado. No es Ida. Es La Novia. Ni siquiera la novia de alguien, y esto busca mostrar independencia, pero solo necesitas pensar dos segundos en esa idea para ver que no funciona.
La fascinación por el Frank de Bale hacia su nueva quimera es latente, pero la intervención de la cabeza de Shelley hace que surjan los problemas, y estos se tengan que volver fugitivos, ahora perseguidos por la ley, y por la mafia. Maggie explora con esto una dinámica a la Bonnie y Clide, en donde dos monstruos son perseguidos, aunque antes de la formación de la dupla, Frank tenía una vida que si bien no era ideal, le permitía interactuar con otras personas, e incluso asistía asiduamente al cine, cosa que continua incluso en la persecución. Y es en esta en que encontramos la segunda de las dos historias con mayor potencial, y que tampoco es la de nuestros protagonistas.
Myrna Malloy (Penélope Cruz) y Jake Wiles (Peter Sarsgaard) son dos detectives en búsqueda de esta pareja criminal Myrna, a pesar de ser muy hábil en su profesión, no tiene el reconocimiento y es siempre ignorada en un mundo de hombres. Por su parte Jake debe tener la cabeza baja, ya que aunque busca ser un buen tipo, sus enlaces con la mafia no le permiten mucho, y al encontrar a Ida/Shelley, busca cierta redención, ya que sabe que murió trágicamente mientras ella era parte de algo más grande. ¿Suena bien, no? Excepto porque estos True Detectives de los 30's son solo otro elemento arrojado a la pantalla con poco desarrollo, fuera de repetirnos como las mujeres han sido minimizadas en la historia.
La mafia busca a Ida. La ley busca a la pareja criminal, quienes se volvieron así tras un tiroteo ¿involuntario? en donde alguien muere de la mano de la desquiciada poseída. Y la desquiziada poseída tiene una nueva identidad como Penny Rogers, personalidad creada por Frank, y que se empieza a creer la protagonista al buscar su pasado y un nombre que no recuerda. El personaje interpretado por Jessie Buckley es solo un vehículo de las proyecciones y manipulaciones de los demás, y curiosamente la mayoría son mujeres, desde el fantasma de una escritora, hasta las obsesiones de una directora.
Si has buscado información sobre la nueva versión de ¡La Novia!, es probable que hayas encontrado comentarios sobre lo fallida que es, tanto narrativa como económicamente. Nivel personal, si una cinta es un fracaso pero al menos busca explorar terrenos desconocidos y salir del confort del cine comercial, más que fracaso es algo apreciable. Cabe destacar que la cinta tuvo ciertas polémicas, que iban desde los reshoots debido a que no terminaba de amarrar, pasando por su retraso, el cual confirma las teorías de que este se dio para no marchar el gran año de Warner en 2025, en donde por meses tuvo hit tras hit. Curiosamente la apuesta de los ejecutivos de estudio por los autores, a pesar de fracasos económicos como este, o el año pasado con Mickey 17, habla bien de una búsqueda de apoyar a autores para que cuenten sus historias. En este caso, con una Maggie Gyllenhaal apostaron, y ojalá la directora continue, ya que muestra que tiene talento, pero necesita enfoque... y a una productora y guionistas que le ayuden a enfocar todas las ideas, y cuestionarle sus propuestas.

A nivel personal, después de ver la cinta con las advertencias de que sería bastante malona, en realidad no me lo pareció tanto, y aplaudo las intenciones, aunque no la ejecución final. Mi mayor conflicto también viene al tratar de insertar ficción y realidad, y que la escritora de Frankenstein esté dentro de una historia en donde aparece la creatura de Frankenstein en donde se busca recrear a la Novia de Frankenstein, me suena más a incesto narrativo que a una propuesta interesante. Como dice la canción de Helen Reddy, tenemos a alguien que quiere manifestar algo y ser escuchada, pero al pasarle el micrófono (junto a la silla de directora y varios millones de dólares que no se van a recuperar), resulta que como el personaje principal, más que hablar, solo puede gritar, y lo que grita no funciona como manifiesto al repetir frases de manera esteril, cayendo en el colmo en que grite un "Me too" que más que reclamo parece parodia.
Y el mayor pecado es que para la historia no hay un entendimiento siquiera de una de las figuras que supuestamente la influenciaron. Hay polémicas más interesantes en la vida de Mary, como que perdió la virginidad sobre la tumba de su madre, o que incluso fue una rompe hogares al emparentarse con un hombre casado, siendo ella un verdadero "monstruo en su época". Varios de estos detalles fueron diluidos en los distintos personajes, haciendo que la narrativa no sea cohesiva. En el caso de Shelley, se cuestionó la autoría de Frankenstein, lo cual es similar a lo que pasa con Myrna, al detective, quien a pesar de ser muy capaz, hace algo que no es apreciado ni reconocido por los demás. De manera similar, la autora buscaba algo más y su obra más reconocida viene de una pesadilla, similar a lo que pasa con la Doctora Euphronious. Esas dos sub tramas daban para algo mucho más rico que lo que terminó en pantalla, incluso si todo lo que dice la doctora es más relacionable con magia que con ciencia.
Al final, la Novia que buscaba recuperar su identidad e independencia, está presente en una película en donde siempre está acompañada, guiada o protegida por alguien más, y esto es por su propia elección. Lejos de una fábula de liberadora se vuelve una serie de eventos desafortunados, en donde la manipulación es el eje de su nueva existencia. Eso sí, muestra algo que no debería quedar jamás en duda, que el género femenino puede ser igual o incluso superar lo que hace el masculino... aunque eso implique hacer una cinta más cercana a la secuela del Joker, que a la de la creatura de Del Toro.


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