En donde México es lindo y querido.

Volvemos después de haber quedado en shock debido a la pasada entrega de los Oscares, en la cual se entrego como usualmente la academia entrega sus premios, dando reconocimientos tardíos a gente talentosa, reconociendo más la capacidad de maquila de nuestros connacionales que el hecho de que están al mismo o inclusive arriba del nivel del 90% de las producciones gringas. En fin, ya habrá otras entregas y podremos ver nuevamente a Iñárritu escribiendo cartas y ventilando sus problemas así como a Penélope Cruz siendo confundida por latina por la conductora del evento. Mientras tanto, no está de más de sacar el orgullo patrio y ver que hay disponible y rescatable para ver.


Bajo la frase de “Mientras unos mueren… otros se pasan de vivos” es que llega a nuestras carteleras Morirse en domingo, de el buen Daniel Gruener. En esta cinta de humor negro vemos como Julio Salas muere tras una larga convalecencia. La familia se prepara a hacer todos los trámites para poder declararlos muerto y enterrarlo pero no contaban con que en domingo ni Dios trabaja, menos las personas que podrían darles una constancia de defunción y por consecuencia, ninguna funeraria que se respete aceptaría llevarse el cuerpo. Afortunadamente se contacta con una funeraria que está dispuesta a encargarse del asunto (previo arreglo monetario). Carlos (Humberto Bustos) se encarga de llevar el cuerpo y ver que se haga lo que se debe ante momentos tan dolorosos, pero no contaban con que Javier (Rafael Simón) el dueño de la funeraria, tiene otros planes para el fallecido.

Como comedia negra con tintes románticos y melódicos, Morirse en domingo es una cinta muy disfrutable. El guionado es sólido y hay un desarrollo tanto de diálogos como de momentos emotivos muy consistente, además de que el juego con chistes fatídicos esta a la orden del día, donde podemos ver a los personajes haciendo burla de la anoréxica que nos cargará a todos algún día (a menos que nos congelen como supuestamente se hizo a Walt Disney).

En la cinta vemos a caras conocidas como a Raúl Méndez (ahora haciéndola de policía con voz electro-diabólica, debido al exceso del tabaquismo) así como a Maya Zapata y a nuestros dos protagonistas. Además, el reparto de apoyo incluye algunos personajes coloridos como a “Drácula” (Axel Ricco) el cual es un amigo pacheco y rastafari que en momentos es capaz de hacer todo por su cuate Carlos… hasta usar su refrigerador como medio de almacenamiento de cadáveres.

Visualmente el folclor y colorido están presentes, es también agradable ver una cinta donde se ven distintas zonas de la capital mexicana sin que te resalten la pobreza y exploten circunstancias casi casi nada mas por que sí. La musicalización es sensacional, no solo en el soundtrack (disponible en su changarro de discos más cercano) sino que las composiciones originales son bellísimas y nos acompañan en los momentos de angustia, tención, ardor y humor de la cinta. La verdad la película merecía más promoción, ya que me enteré de ella por los tráilers que nos pasaron en el pasado festival de Morelia, más que por promoción en nuestros cines regulares (el teaser de los payasos es simplemente genial). Aunque siento que se le pudo haber reducido la duración a la cinta, es en realidad muy recomendable.

Conclusión: Recomendable siempre y cuando vayan acompañados de pan de muertos y flores de cempasúchil. No apta para necrófilos.

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