Reza el dicho que segundas partes nunca fueron buenas, o que todo tiempo pasado fue mejor, pero en realidad la nostalgia nos nubla el juicio la mayoría de las veces. Uno llega a idealizar e idolatrar el recuerdo pasado independientemente de las posibles deficiencias que tuviesen la obra, la película o la persona durante nuestro primer encuentro. ¿Recuerdan las clásicas cintas de Capulina o del Santo? Los efectos y la realización eran, en el mejor de los casos, mediocres, sin embargo muchos nos asustamos cuando las veíamos; hasta con la de “Pepito y Chabelo contra los Monstruos”. Ahora como adultos nos reímos abiertamente y nos preguntamos cómo era posible que semejantes cosas nos hicieran sufrir de chamacos, aunque la nostalgia nos traslada al primer momento en que las vimos, tal vez comiéndonos unas papas con salsa con nuestros papá o ocultándonos en el regazo materno cada que salía un espanto.

Continua leyendo en este enlace. Como siempre, mi lado emotivo sale cortesia de Siriusfem. No mucho acerca de cine, aunque se mencionan algunas cosas.