Disclosure Day - El día de la revelación

Es fascinante el ver las reacciones generalmente positivas ante la nueva cinta de Steven Spielberg, el otrora rey Midas del blockbuster, el cual regresa a uno de sus temas y géneros favoritos en lo que promete ser uno de los veranos más taquilleros gracias a las franquicias y los grandes directores que traen sus cintas más recientes para deleite de todos nosotros. Ha habido una reacción generalmente positiva, pero hay algunos malentendidos sobre lo que está pasando en realidad.

Disclosure Day no es ciencia ficción. Es fantasía. Es fantasía en la misma línea en que las Guerras de las Galaxias tienen elementos mágicos que no necesitan justificarse. Es fantasía porque Spielberg tiene esa cualidad maravillosa de hacer que el espectador se pueda asombrar ante la manera en que este arma una secuencia que puede ser sencilla pero es poderosa. Es fantasía porque Spielberg trae ese optimismo tan necesario para combatir el cinismo que muchos tenemos. Es fantasía porque hay muchos elementos en la cinta que carecen de explicación o incluso lógica, y la mejor manera de justificarlos es "un hechicero lo hizo", solo que cambiemos "hechicero" por "piedra mágica alienígena" o "corporación de gobierno que no es de gobierno pero es capaz de hacer lo que quiera cuando quiera", excepto cuando no sirve al poder más impresionante que hay en las narrativas cinematográficas: el poder del guion.

Y el mayor problema que tiene Disclosure Day es ese. El guion. No importa si se tiene a uno de los mejores directores junto a una de las mejores actuaciones de una actriz en ascenso. Es necesario apagar el cerebro en algunas partes de la historia con tal de disfrutar la cinta, porque como dirían los posters de creyentes fervorosos en la vida extraterrestre: "I want to believe".



¿De qué trata Disclosure Day? Por un lado tenemos a un fugitivo, el Dr. Daniel Kellner (Josh O'Connor), genio matemático que trabaja para una organización (no) gubernamental y decide que descubrió un secreto tan turbio que necesita que la gente vea lo qué el ha atestiguado. Mientras es perseguido, por otro lado tenemos a Margaret Fairchild (Emily Blunt), encargada de dar los reportes del clima en la televisión local en Kansas, quien nunca ha encontrado su propósito en la vida, y cuando estaba planeando irse a otra ciudad, un incidente aparentemente insignificante activa algo en ella que hace que deba unirse a la misión de Daniel y colaborar con Hugo Wakefield (Colman Domingo) para que la gente en general se entere de ese secreto tan terrible que si se liberara cambiaria nuestra percepción del mundo entero. Algo que ha sido resguardado por nuestra seguridad por la encarnación más reciente de los Kingsman (ok, no pero parece que sí), en donde Noah Scanlon (Colin Firth) hará todo en su poder para detenerlos, ya que no por nada esta organización que posee más recursos que el gobierno y ninguna de sus limitantes, sabe que para velar por nuestra seguridad, ningún secreto de este tipo debe ver la luz, ya que sabe que esto trae gran poder, como el qué el tiene gracias a un dispositivo de orígenes fuera de este mundo, mientras que los otros dos están con esos malditos rebeldes. Y ese gran poder conlleva una gran responsabilidad.

La cinta se ha manejado con mucho cuidado con sus trailers para no arruinar el tercer acto y que la audiencia se lleve una sorpresa, aunque la sorpresa más triste es ver una cinta que no termina de cuajar como debiera, con momento verdaderamente brillantes, pero que narrativamente no se sostienen. La hilación entre momentos es frágil y las motivaciones de los personajes en los que el guion de Koepp, basado en una idea de Spielberg, no tiene interés, se dejan de lado, exponiendo más la fragilidad de la historia. 

La cinta arranca de una manera poco convencional, lo cual hace que uno se pregunte si entró a la función equivocada, pero sirve para ilustrar que el manejo de la historia tendrá la sutileza de un guion de lucha libre. Nuestros dos personajes principales son peones de alguien que sabe más cosas, que es Hugo, quien trabajaban en una maldita corporación que tiene nombre de detergente. Wardex, cuyo nombre significa WAtch, Recon, DEvelop, eXtract, es la organización originalmente creada por el gobierno para manejar cualquier asunto relacionado con fuerzas extraterrestres. Su motivación debería ser simple de establecer, pero sus personajes carecen de esta. Colin Firth es un malo genérico cuyo único propósito es dar órdenes para que persigan a nuestros protagonistas, así como usar dispositivos mágicos-cósmicos-musicales para perseguirlos hasta en sus sueños si es necesario. La ética no importa cuando se busca la seguridad nacional e incluso su segundo al mando (perdón, olvidé su nombre debido al impacto que el personaje tiene en la historia), solo existe para perseguir y tal vez, eliminar amenazas. En ese sentido, Skeletor, en la cinta de Masters of the Universe, tiene una construcción más redonda de personaje, ya que al menos el reconoce que no necesita trasfondo y solo quiere ser malo, algo que no funciona en una cinta que pretende hablar de empatía y de los efectos en el mundo real de la gran revelación del día. 



Spielberg tiene un gran talento para manejar el suspenso, la acción y la emoción. Sigue siendo impresionante como en secuencias que aparentemente son menores, es capaz de mostrar en la pantalla elementos que despiertan el asombro en el espectador, pero esto es estéril cuando la narrativa es débil. Este detalle al parecer no ha pesado mucho en la gran cantidad de críticos y comentaristas que hablan maravillas de la cinta y prefieren ignorar los problemas del guion de Koepp, el cual ya tiene un record más negativo que positivo, ya que aunque ha tenido grandes guiones como el de Black Bag, Spider-Man o Panic Room en su currículum, en este caso tiene más en común con Indiana Jones y la Calavera de Cristal que con el resto de su obra. Cabe destacar que llegó a trabajar en el guion de esta cinta después de darle comentarios y notas al primer borrador e ideas que Spielberg desarrollo, y que cuando fueron leídas por Spielberg, este le dijo "gracias... ahora es tu problema arreglarlas, ya que te quiero como guionista". 

La historia de la cinta inicia en el segundo acto de la humanidad de esta ficción. Estamos al borde de la tercera guerra mundial, pero este detalle es irrelevante y pasa a ser anecdótico, sin peso, solo para ilustrar lo que le interesa a nuestra protagonista y director. ¿Debemos mostrar como Emily Blunt mágicamente ahora tiene capacidad de hablar cualquier idioma y hasta leer mentes? No hay problema, que se comunique con un enviado de Corea del Norte al noticiario mientras el mundo se va al carajo. ¿Es importante que tengamos cobertura de cómo se van a lanzar los misiles nucleares casi al mismo tiempo en que se busca dar esa gran revelación a todo el mundo? En realidad no. Seguro la humanidad parará todo lo que está haciendo porque esto es más importante, aunque no tenga un efecto inmediato en ellos. 

En la construcción de la historia, también hay muchos detalles que no llevan a nada. Si Hugo es de los renegados que renunciaron a su corporación, y este va a reconstruir una casa para así acceder a recuerdos de alguien, podemos ver cómo se arma esto con elementos con pantalla verde, solo para que cuando se utiliza la construcción, resulta que es real. No hagas preguntas, ahorita te distraigo con un camión de bomberos. ¿Las fuerzas extra terrestres podrían ser sobre naturales o incluso divinas? Hagamos ese planteamiento pero no caigamos en cuestiones filosóficas porque la verdad no damos para más, pero meter a una monja sirve. Oh, y olvidemos que en cintas superiores como One Battle After Another tienen elementos similares, con verdaderas "mafias del poder", pero incluso sus villanos de caricatura tenían una mejor construcción, y sus monjas hacían preguntas más incomodas al espectador que un simple "yo quiero creer, así que ten fe". 

El pero detalle no es tanto la inocencia sino una falta de conexión con la realidad que esta historia ficticia debe de conectar, lo cual le daría peso a los personajes y sus acciones. En este sentido Spielberg y Koepp están al mismo nivel de Shyamalan en cintas como Glass, en donde todo el mundo puede pausar su vida y estar al pendiente de su celular si hay una gran revelación. Por cierto, ¿te dije que estamos al borde de la tercera guerra mundial? Y que desde luego una filial de un canal de televisión local en Kansas llegará a transmitir todo el material con esta evidencia de la cinta al mismo tiempo en todo el mundo. 



Spielberg cae en una posición similar a la de Coppola, quien en Megalopolis tenía una historia a la que le ha dedicado décadas y en la que apostó su capital para desarrollar un proyecto fallido, pero interesante en el caso de Francis. En el caso de Spielberg, este también retoma planteamientos de sus primeras cintas, como Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, pero avanza la pregunta de un "qué tal si existe la vida extraterrestre" a un "qué pasaría si todo el mundo viera evidencia irrefutable de estos, y la manera en que hemos interactuado con ellos por décadas".  Desafortunadamente no avanza en el desarrollo o la profundidad del tema. No importa porque en una cinta de 2 horas con 20 minutos, en realidad queremos mostrar persecuciones por una hora y 45 minutos. Es más importante ver secuencias con trenes o como se escabulle un personaje en un tracking shock técnicamente imponente, pero en donde necesitas que los agentes especiales que están monitoreando todo el perímetro vean a un solo lado, para que alguien se escabulla a la Scooby Doo para que siga la persecución. 

El propósito de la historia es hablar de empatía y cómo una revelación puede cambiar nuestra visión de la realidad para bien. Esto jamás se muestra en la historia. Su mayor esfuerzo es que al final, los malos de la historia se rindan o se detengan a pesar de tener la capacidad de hacer lo que buscan, para que los buenos manden un mensaje estéril. Solo se necesita buena voluntad. 

La cinta habla de conexiones en nuestros protagonistas, pero no importa y podemos deshacernos de uno de ellos si es necesario cuando sea irrelevante porque... tal vez sea mejor que tengamos a E.T. en un cameo y es más interesante que pase el desgraciado, cerrando de esta manera una fantasía que se clavó en la mente de Spielberg desde el lanzamiento de la sonda Pioneer, en donde se incluía dos figuras humanas, una femenina y una masculina, junto a un mapa estelar para que nos pueda contactar una civilización lejana. Mandamos nudes y nuestra dirección, las recibieron los aliens, y secuestraron a dos niños para con ello, tener la clave para poder comunicarse con nosotros y al final comunicar un mensaje. ¿Qué mensaje? No le importa al director y no nos deberá de importar a nosotros. 




Al final la cinta es insatisfactoria. Puede ser aburrida si no tienes interés en el tema, y los más cínicos cuestionaremos su desarrollo o el optimismo que pretende compartir. Para creer se necesita algo que sostenga dichas creencias, y en ese sentido, el que a uno le pueda gustar esta cinta, implica más un acto de fe.  Que Spielberg los bendiga. 

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