Premiada tanto en Guadalajara como en San Sebastian, Párpados azules es la cinta que llega a nuestras pantallas para posicionar a la lindísima Cecilia Suárez como una actriz que más que potencial, tiene una realidad como una excelente actriz mexicana.

La cinta es una comedia de humor negro en donde vemos como Marina (Cecy) se gana unas vacaciones de lujo para dos en un playa paradisiaca. ¿El problema?, que no tiene con quien ir. Es entonces que por azares del destino se “re-encuentra” con un ex compañero de escuela llamado Víctor (Enrique Arreola) y tras este primer acercamiento es que decide invitarlo de vacaciones con ella… a final de cuentas, ¿Qué tendría que perder?

Uno de los diálogos que más recuerdo de la cuasi clásica cinta de los hermanos Cohen “The Man who wasn’t there” (una de mis favoritas del par de realizadores) es cuando menciona el por qué se casó con su mujer casi sin conocerla. Después de todo, ¿cuál es el problema?, ¿se pone mejor la cosa mientras más se llegan a conocer? Dicho planteamiento pero con otro enfoque es el que vemos aquí.

Para bien o para mal, sentí cierta identificación con el personaje de Cecy. Habiendo veces en que sobrevivimos más que lo que vivimos es que nos llegamos a encontrar solos y sin lazos verdaderos con los cuales nos podamos refugiar en momentos de necesidades o de oportunidades. Estando en esta situación es muy probable que aceptemos de manera muy fácil “lo que nos caiga cerca”, estableciendo lazos más por necesidad que por gusto personal. Desafortunadamente en el proceso es que podemos lastimar a otras personas, que en el caso de la cinta, se reflejan en el personaje de Víctor.

Así como en la típica despedida de generación de la prepa o de la universidad, de repente hay gente que se le declara a sus amores imposibles, o revela lo significativo fue el momento en que te dijo “salud” la güerita con la que siempre quisiste pero a la que jamás te animaste a decirle alguna palabra es que llega la necesidad de un vínculo con momentos más felices que tiene Víctor. Todos sus diálogos son sensacionales y repetitivos, ya que se la pasa preguntándole a Mariana si se acuerda de este o aquel personaje y resulta que solo él los recordaba, mientras que Mariana le seguía el juego simplemente por su necesidad de estar con alguien… con quien fuera.

Es curioso como el tipo de público refleja el tipo de reacción que puedes generar ante una cinta. Al ver Párpados Azules en el festival de Morelia, todos o casi todos estábamos botados de risa ante la triste realidad de los personajes en pantalla. Al platicar con Ana y Javiera (a quienes pueden ver en el video donde se recaban opiniones de los asistentes) me comentaban que les toco ver un primer corte, sin la edición final y la lectura que tuvieron es precisamente una muy triste. Es la peculiaridad de este tipo de humor donde nos reímos de las desgracias… a veces más porque nos pesa reconocerlas en alguien que conozcamos o en nosotros mismos. No es una cinta que te invite a la resolución de conflictos filosóficos trascendentales, pero ciertamente te pone a pensar, aunque sea por uno o dos minutos, en lo triste que puede ser la soledad y en los puntos a los que podemos llegar por necesidad.

Las actuaciones son buenas, particularmente las de Cecy. Momentos que podrían ser o sensuales o divertidos, como cuando se deciden a “ponerle Víctor al nene” para así conocerse a fondo antes de irse de viaje es increíblemente patético. Un momento que los dos tal vez ansiaban, pero no con las personas con las que se encontraban. De igual manera la forma en que se da el re-conocimiento entre los personajes se maneja de la misma manera. ¿Alguna vez les ha tocado estar con una persona con quien creen que quieren estar pero se quedan clavados entre silencios incómodos, diálogos clicheados y simplemente no hay química entre ustedes? Precisamente es ese el factor que regirá la interrelación entre nuestros estelares. Como dice la sinopsis oficial: “para enamorarse no importan los escenarios idílicos ni las situaciones perfectas; si no existe la complicidad necesaria para amar, no habrá forma de mirarse a los ojos con amor”

Conclusión: Divertida y entretenida. Recomendable para todos los que pertenecemos a la banda de los corazones solitarios del sargento pimienta… sniff sniff… al menos riámonos de nuestra realidad.