¡Bienvenidos a la columna de crítica de cine con más tiempo en este medio! Siempre imitada, jamás igualada. En esta ocasión, estaremos experimentando con otras maneras del formato impreso. Si están subscritos a este blog via iTunes, además de recibir los podcasts y videos, ya tambien recibiran las críticas en sensacional formato listo para impresión. Esta primera es un poco sencilla, pero espero ya con tiempo ire mejorando el formato. Para poder verlo correctamente, usa el Foxit (recomentado por su servilleta) o el Adobe Reader (el más común).

Cabe aclarar que como siempre estuve traumado por que cuando trabajaba en varios periódicos, solo me daban chance de publicar una columna, ahora me desquito y publico una hoja... ¡con tres columnas! Eso es venganza, señores.

Para los lectores de la vieja guardia, les informo que poco a poco estoy trepando el viejo archivo historico de reviews en el otro blog de su servilleta. Ahí esta disponible para los nostálgicos. Para los que quieran ver el ocasional comentario breve sobre algunas cintas o mis divagues personales, siganme en twitter. Un amigo ya lo está haciendo...

Pero como dicen, a lo que te truje, Chencha, así que empecemos:


Es curioso cómo se dan las relaciones según las distintas generaciones. Hace poco comentaba con una querida amiga acerca de cómo a mi gusto parecía que tardamos más en madurar y esto influía directamente en nuestra aceptación de cierto tipo de responsabilidades, entre ellas, las que podemos tener para con una relación de pareja.

Lejos de los entornos entretenidos de Friends o Coupling, los conflictos de los cuasi treintañeros tienen soluciones más complejas y más difíciles… y eso cuando llegan a tener solución. Así como en Garden State, Zack Braff nos presentó una visión increíblemente acertada acerca de la crisis de los veinteañeros, la siguiente etapa, dirigida por Tony Goldwyn y guionada por el sobrevaluado Paul Haggins nos es presentada en The Last Kiss.

Mientras que hay parejas que al parecer son felices bajo los estándares de estar juntos “hasta que la muerte los separe” (concepto que entró en el imaginario colectivo cuando no se vivía más de 35 años, por cierto) otras más ven con dificultad el coexistir en esos términos idílicos. Veo con tristeza como muchas de mis amigas están en matrimonios vacios que se terminan en menos de dos años. Hasta que la muerte de la ilusión los separó, mientras que otras tantas simplemente no les interesa… a final de cuentas no será duradero.

Estas situaciones son reflejadas en la cinta cuando vemos como Jenna (Jacinda Barret) y Michael (Zack Fraff) les anuncian a los padres de ella que la buena Jenna está embarazada. La pareja de tres años no tiene en mente casarse, aunque sí formar esa familia, sin embargo Michael no esta tan convencido, ya que aunque ama a su pareja, empieza a tener dudas, y es cuando al conocer a Kim (Rachel Bilson), se ve tentado a ver que más hay fuera del jacal. Jenna está convencida de que casarse sería lo correcto pero Michael la reto a que le dijera tres parejas que durasen juntas… y ella solo atinó a mencionar a sus padres y una pareja de patos que vio en el estanque… desafortunadamente ninguna fue duradera ya que su madre (Blythe Danner) y padre (Tom Wilkinson) se encuentran en su crisis particular cuando la sacrosanta madre revela el haberle puesto el cuerno al fiel marido… al parecer no existe el amor duradero.

Mientras estas dos historias se desarrollan, otras más de los compañeros de Michael padecen problemas con raíces parecidas. Izzy no puede dejar de querer a su ex, Arianna… Kenny tiene miedo al compromiso con Danielle, su revolcón más reciente, y Chris se siente ofuscado con su neurótica esposa Lisa, quien se siente presionada acerca de criar a su recién nacido. Cuatro historias con enfoques muy cercanos.

Tal vez este es el mayor logro de la cinta. Odio decirlo, pero tal vez por mi edad me sentí super identificado y vi varios de mis compañeros reflejados en los personajes. El miedo a aceptar responsabilidades, compromisos, o simplemente el estar con alguien es algo increíblemente común en estos tiempos. No estamos tan chapados “a la antigüa” y el amor duradero es cada vez más distante. Ni siquiera podemos tener una relación duradera con objetos, ya que si no cambias de auto o de cel cada dos años, te sientes hasta raro… y creo que la relación en la que más he durado es la que he tenido con mi sudadera gris desde 1998. Volviendo a la cinta, los personajes juegan con lo que al parecer fue un guión escueto, tratando de hacer identificables a los personajes, basado más en el carisma de los mismos que en sus diálogos o intenciones. Afortunadamente Zack, Jacinda, Rachel, Blytue y Tom alcanzan a levantar sus partes (no pun intended) para que la historia tenga cohesión. De la misma manera el triangulo amoroso principal si en algo sirve, es en ser honesto y no forzado, dándole algo de consistencia a esta adaptación de su homóloga italiana, que, según comentarios, no fue tan agraciada.

Recuerdo que me dio risa al ir al cine a ver esta cinta, no tanto porque sea comedia con drama, sino que, mientras que yo iba solo al cine, vi que había como 6 parejas ansiosas de ver una comedia bonita y romántica, y lo que se encontraron fue ver conflictos de pareja… y lo más divertido fue ver a dos chavos que se pusieron muy incómodos con la cinta. ¿identificación con los personajes? Tst, tst, tst….

La parte complementaria es el soundtrack. Si les gusto el de Garden State, este también será de su agrado. Es melosón en algunas partes y llegador en otras, pero eso sí, con una selección bastante decente.

Conclusión: Esta año la temática son las bodas… ¿Por qué será? A pesar de sus defectos, The Last Kiss es recomendable a secas.