Post muy personal... nada de cine hasta la siguiente entrega.

La razón de mi ausencia puede verse aquí...

Las últimas semanas han estado un tanto ajetreadas en la oficina. Acabo de cerrar un ciclo y por motivos muy personales he dejado de laborar en una institución a la que le había dedicado cinco años de mi vida, buena parte de ellos porqué estaba convencido de que hacía un bien común, otra parte por compromiso, y la última parte... por comodidad.

Prácticamente toda mi vida de estudiante he estado en instituciones lasallistas, las cuales bajo el precepto del fundador de que la educación debería ser para todos, iniciaron siendo escuelas para pobres. Cuán diferentes son estas instituciones donde hoy en día me encuentro con una buena cantidad de estudiantes que no saben apreciar lo que tienen y una institución que se ha alejado de sus principios básicos... y pensar que estuve a punto de pertenecer a la institución religiosa que guía estas escuelas.

Tal vez por esto, por haber participados en obras humanísticas (catecismo, misiones, colectas, trabajar en asilos y similares) es que decidí alejarme de este entorno y encontré uno más afín cuando entre a trabajar a la UTL, institución de gobierno donde trabajamos con alumnos de clases media baja, baja y muy baja. Tal vez no tendríamos santo patrono pero si una meta y desarrollo menos hipócrita que el que se podría encontrar en otros lados.

Inicialmente colaboraba con el Centro de Comunicación Comercial haciendo producción de audio y video para la institución y empresas que nos contrataban. Fue uno de los periodos más ricos de mi vida porqué pude aprender mucho y desarrollar mis habilidades en el manejo de medios, eso sin contar que el equipo de trabajo que conformamos era sensacional y más que compañeros eramos amigos en el área. Un ánimo alegre y festivo pero con verdadero compromiso es el que se respiraba en el lugar.

Al pasar un par de años cambié a otro departamento donde recibiría mejor sueldo y además me habían lavado el cerebro con una beca para irme a estudiar y trabajar un tiempecito en Inglaterra. Excelente oportunidad, sin embargo tendría algunas consecuencias no tan convenientes porqué el entorno sería más agreste y la responsabilidad mucho mayor.

Inicialmente era tachado como inexperto en el departamento de inglés, donde iniciaba a colaborar. Algunos de mis nuevos compañeros me miraban con recelo porqué no había hecho nada para "merecer" el puesto en el que ahora me desempeñaba. El director del área siempre me echaba en cara que (según él) no tenía experiencia en la docencia y debería parecerme más a mis compañeras de trabajo. Era el "young gun" y aprovechando que se había creado una coordinación dentro del departamento, preferí distanciarme un poco de este entorno. Afortunadamente estaría en compañia de uno de los que se volverían mis mejores amigos, el buen Nacho, con quien me llevaba muy bien desde que estaba yo en otro departamento.


Mi tiempo en esta segunda etapa tuvo altibajos muy notorios. Nacho no me dejará mentir cuando, a la semana de estar trabajando en el área de inglés, me salieron canas en la barba (razón por la cual es muy raro que me la deje crecer) así como principios de parálisis facial debido al stress, cosa que afortunadamente fue controlada, y mi condición y salud empezaron a decaer. El ambiente era demasiado pesado, tenía que trabajar con pura gente que había estado en el rubro por más de 10 años (y por ende la brecha generacional estaba muy marcada) y no era tomado en cuenta para ninguna decisión. Bonitas circunstancias tenía frente a mi.

Afortunadamente el tiempo paso, y a pesar de las varias peleas tanto con mi coordinadora de aquel tiempo como con el director del área, las circunstancias mejoraron. A pesar de no contar ni siquiera con el beneficio de la duda pude convencer en la mayoría de los casos a mis compañeros de que había mejores maneras de trabajar. El ambiente se hizo tolerable y bajita la mano hicimos crecer el centro que cordinaba de una manera impresionante, logrando establecerlo como uno de los más eficientes a nivel América Latina. Una breve crónica de lo sucedido puede leerse acá.

El tiempo paso y aunque continué colaborando todavía más tiempo del que tenía planeado, debido a que el nuevo coordinador no tenía experiencia en el área, finalmente ha terminado esta etapa en mi vida. Lo que quería realizar en el aspecto educativo lo he logrado con mucha más gloria que pena y esto terminó con un curso que pude impartir para compartir el trabajo desarrollado así como tips y técnicas que podrían utilizarse de manera efectia en una institución llena de limitantes establecidos por mentalidades muy cuadradas. Me queda el orgullo de decir que se formó un equipo de trabajo bastante agradable y a este curso le daremos continuidad via electronica en algunos espacios. Desafortunamente me dio mucha tristeza como ver que mis compañeros de área no acudieron todo el tiempo, ya que no se quien les va a explicar como correr el changarro de manera eficiente... triste porqué gente de otras áreas estaba mucho mas interesada, ya que sabían lo que se había logrado y lo que les podría servir el material... triste comprobar una vez más que nadie es profeta en su tierra. Les deseo suerte... la van a necesitar.

Algunos momentos memorables fueron:

-Cuando en el Centro que coordibana demostramos que teníamos mucho mejor sistema de seguridad que toda la universidad, ya que mientras los encargados de seguridad no podían agarrar ni una mosca, nosotros si agarrabamos a los alumnos que trataban de robar posesiones de otros... lástima que luego quisieron cobrarles todas las que debían las personas que se les escaparon a los de "seguridad".

-Cuando me la pase un día entero con mi sueter de cuello de tortuga y máscara del santo impartiendo clases. No se porqué se me quedaban viendo tan raro las demás personas.

-Cuando en una junta con directivos les enseñamos el changarro y se quedaron pasmados por la "harta tecnología" que manejabamos y los sistemas que desarrollamos para el funcionamiento del lugar. Ahí mi director se calló finalmente la boca y me ofreció pagarme (ahora si) la maestría que yo quisiera (antes me querían obligar a estudiar una en "Enseñanza del Idioma Inglés", puaj...). Too little... to late...

-Cuando descubrimos que el fantasma de "la viejita" que se aparecía en el edificio B de la universidad se vino con nosotros cuando nos mudamos al edificio "F". Desafortunadamente jamás la hemos podido captar en video, pero cuentan las de limpieza que se aparece en las noches... Creo que la metimos en una caja cuando empacamos para la mudanza.

-Cuando me enteré que para sustituirme se tuvo que diseñar un programa informático de administración y contratar a dos personas para hacer mi trabajo. Espero que no les falte cabeza y sobren manos. Mejor hubieran comprado un robot... o un Da-Novio virtual.

-Cuando mis alumnos se referían a mí diciendo que era igual de ojete que el Dr. House... Lo bueno es que aprendieron desde filosofía trascendental, mecánica cuántica y pastafarismo hasta como producir fuego con una lata de coca y como hackear el sistema de calificaciones de la universidad en menos de 5 minutos. Ahora que lo pienso, creo que si no renunciaba me deberían haber corrido.

-Cuando los encargados de manejar la red de la universidad me fueron a rogar que dejara de utilizar todo el ancho de banda de la institución. Je, je... trataron de bloquearme varias veces pero no pudieron, así que tuvieron que acudir a la diplomacia.

“Farewell -- farewell... For I am weary of the weight of time" Estas palabras William Butler Yeats las uso como despedida y describen mi sentir para con la institución. Lo que sigue por delante solo yo lo sé e implican un cambio radical en mi vida... algunos dirían que es volver a los origenes. Esto lo tenía ya planteado por mí desde hace tiempo, a final de cuentas la vida la elegimos nosotros, no al revés. Por eso es que comparto tanto el credo atribuido a Jack London durante esta etapa de mi vida.

I would rather be ashes than dust!
I would rather that my spark should burn out in a brilliant blaze
than it should be stifled by dry-rot.

I would rather be a superb meteor, every atom of me in magnificent glow,
than a sleepy and permanent planet.

The function of man is to live, not to exist.
I shall not waste my days trying to prolong them.
I shall use my time!

Adios y un agradecimiento importante a mis camaradas con los cuales espero conservar el contacto, desde Nacho y Ernesto del SAC (centro que coordinaba) hasta Mony, Jorge, Polo, Omar, Adrian y Gabo, con quienes colaboré en un principio. Si hay algo bueno que me llevé de mi estancia en la institución, es su amistad.


Y como decía Mason Cooley: “Every farewell combines loss and new freedom.”