Loco México Mágico

En tiempos en donde las súper producciones hollywoodenses están arrasando la taquilla (y con justa razón), gracias a sus arañas y odiseas, ¿Qué esperanza tiene para competir el cine mexicano en donde sus producciones más caras, como Venganza,  son decepcionantes, y la mejor manera para ganar audiencia es recurrir a nombres reconocidos con historias de fórmulas tradicionales?

Afortunadamente Carlos Santos entra al rescate, con una cinta con más ingenio que presupuesto, en donde busca realzar el ingenio nacional y mostrarnos en la gran pantalla este Loco México Mágico. 



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Carlos Santos ya debe ser un nombre conocido para el espectador recurrente, ese que siempre se queja del cine mexicano sin darse la oportunidad de buscarlo y verlo (como repasamos en este video), debido a que estrena su cuarta película. Por cierto, puedes encontrar tanto Chilangolandia (comentada brevemente en mi Letterboxd) como Señora Influencer (comentada aquí) en YouTube, en el canal de Cinépolis, y verlas completamente gratis. ¡Ah! Y Qué huevos Sofía es su cinta más reciente (comentada por acá)


Para su cinta más reciente, Benito (Silverio Palacios) es el alcalde de Alvarado, un pequeño municipio en Veracruz, que quiere continuar su carrera política y ser gobernador. Para que el municipio alcance notoriedad, decide que la mejor idea (la cual le llegó en momento de inspiración en la bañera, mientras veía la tele) es hacer una película. ¿Importa que sepa lo que eso implica? Como saben la mayoría de los productores de cine en México, pues no es así, así que recluta a Juan (Daniel Sosa, demostrando que no solo hace stand up sino puede actuar), quien le hace sus videos de informes, y además consigue convencer a la estrella del momento, Belinda, digo, Melinda (Sofía Carrera), o mejor dicho, a quien le mueve los hilos, y que con la mejor improvisación del mundo, puedan hacer un churraso que ponga a Alvarado en el mapa... aunque no por las razones que él esperaba. 





La cinta busca competir apelando a lo que nos gusta los mexicanos. ¿El buen cine? No necesariamente, pero ha contado con posters horribles, los cuales son ad hoc con la cinta y consistentes con la visión del director, pero que siguen las reglas del marketing efectivo mexicano, vale más una cartulina fosforescente, que un poster "diseñado" con Canva y herramientas basadas en Inteligencia Artificial. Por si fuera poco, la película se estrenó ofreciendo tacos (tacos, tacos de canasta) y playeras en algunos puntos, porque gratis, hasta los madrazos, que eso nos gusta a los mexicanos. 




Carlos ya logrado algo excepcional en el cine nacional: hacer cine sin mendigar (o quejarse de la falta de) recursos, contar historias que se sienten auténticas y que reflejan a un México cercano de nosotros y lejano de las películas que buscan imponer una realidad tan cerrada que nos es ajena, y entretener de manera efectiva en cuatro ocasiones seguidas, en un país en donde si un director con apoyos hace dos películas, es un logro, pero que alguien lo haya hecho a un ritmo de una cinta cada dos años, o a veces menos, es una rareza. 

Entre los muchos aciertos de la historia es el reflejar nuestra idiosincrasia, reconociendo nuestras fallas, abrazarlas, y jugar con estas. Otros directores como Emilio Portes lo han logrado en obras como Belzebuth, en donde podremos tener una cinta con un policía que debe resolver un crimen, pero no podemos trasladar directamente los tropos hollywodenses porque nuestro entorno es distinto, así que nadie te compra la idea de un "policía justo y correcto", pero eso no impide que pueda ser un gran protagonista. En este caso Juan es alguien que ha deseado salir de la rutina y hacer algo más allá que ser un bodeasta en el pueblo, y tiene miedos cuando se aparece una oportunidad, porque es consciente de los retos que esto implica. En este sentido es muy superior a intentos más modestos como La Película, de Max del Río, en donde incluso consciente o inconscientemente se hace referencia a ese realizador, al tener a un personaje que "como vio hartos videos de yutub, ya hasta sabe hacer un guion". El entusiasmo puede impulsar pero no es lo único necesario para hacer una cinta, especialmente cuando se tienen otro tipo de aspiraciones y ambiciones. 



Los personajes que tenemos no son unidimensionales. Puede que sus motivaciones sean simples, pero tiene un entorno que los puede volver entrañables. Silverio Palacios es la carta fuerte, gracias a que es un gran actor con trayectoria y humildad, que ayuda a que la historia y sus compañeros brillen, incluso cuando él roba cámara al aparecer, y cuando reconozca que su relación con su hijo Fabio (Alberto Gorgonio) no es la mejor, razón por la cual este busca irse del pueblo, y lo retiene el padre con la promesa de que participe en la película a pesar de su falta de talento. Por otro lado tenemos a la abuela Pacha Norma Reyna, quien sirve como guía para encaminar y dar luz cuando todo pueda parecer perdido, siendo el corazón de los momentos más emotivos de la cinta. Mención especial porque, aunque muchos llegan a menospreciar a talentos actorales de otras fuentes, Carlos ha logrado mostrar que con la dirección adecuada, influencers (como en Qué huevos, Sofía), comediantes (Liliana Arriaga, "La Chupitos, en Chilangolandia o Daniel Sosa en esta cinta), puedan mostrar versatilidad fuera de sus zonas de confort. 

Para esta cinta, uno ya debe de aceptar que cosas que uno podría considerar errores, ya son manejos conscientes por parte del director. El cambio de tono ha sido una constante en todas sus cintas, siendo la más exitosa Señora Influencer, y en este caso tenemos momentos de drama, de acción, o hasta de video institucional, en donde también vemos que Santos tiene un gran manejo y conocimiento de formatos más humildes como el televisivo o hasta los promocionales de Visita México (¿todavía existe ese programa de difusión?). Por separado, las secuencias funcionan muy bien, teniendo momentos paródicos que no lo piden nada a las producciones estadounidenses, o a aquellas en donde se ha traído apoyo extranjero para mejorar nuestra calidad de producción. La acción es brillante y muestra que hasta en una ciudad apartada en el país (porque no solo el Defectuoso es México, gracias), se pueden tener persecuciones y momentos de emoción, acción y suspenso. El paso entre estas secuencias a otras puede sentirse un poco de golpe, pero no forzado dentro de la secuencia de la historia que el director busca contar. No fue necesario gastar los millones al traer a "el jalacables 38 de John Wick para que nos ayude en nuestras secuencias" cuando tienes coheteros de Tultepec. 




En el desarrollo de la historia, tengo conflicto con la resolución del conflicto. En la película dentro de la película, en donde nuestra Lara Croft de Petatiux rescata una piedra mágica que es una de las 5 rocas del infinito que hacen que los mexicanos seamos felices a pesar de nuestra desgracia, tenemos el desarrollo de secuencias de acción y hay un posible acto de redención. Este pudo ser el momento cumbre de la obra, en donde mostramos que un mejor guion es capaz de mostrar que no todos los problemas se deben arreglar a golpes, sino que parte de la magia de México radica en la empatía, la solidaridad, y el querer ayudar incluso a quienes solo quieren (ab)usarnos. Esto lo logramos ver en pantalla, pero tristemente es interrumpido para meter una secuencia de acción, porque es lo que quiere ver el espectador promedio. Es nuestra película y debemos de ganar hasta en los chingadazos. Esto es similar a una de mis grandes decepciones con la primera cinta de Guardianes de la Galaxia, en donde la historia llega a un punto en donde el conflicto se puede arreglar de manera civilizada, pero al final hay que meter explosiones y trampas, ya que nuestros personajes deben de ser embusteros. Esto en la cinta mexicana se podría mejorar al cambiar la edición, ya que el resultado final, con o sin madrazos, es exactamente el mismo (llámame para la otra, Santos, jo, jo, jo), pero al parecer, con eso de los golpes, las expectativas del público (incluso el meta público de la cinta), y en nuestra realidad, esto es México. 



Otro pequeño detalle es que hay un par de secuencias al principio de la cinta en donde la mezcla de audio no está bien, con las voces estando muy por debajo del volumen de la música o incidentales. Al principio pensé que era problema de la sala, pero el resto de la cinta, especialmente con las secuencias de acción, todo estaba perfecto, así que todo parece ser falla de origen. 

Con esta cinta, Santos continua creciendo como realizador (director, guionista, editor, promotor, y seguro canta y baila)  y va consolidando su voz y estilo, siendo una bocanada de aire fresco en la cartelera, y ofreciendo algo atractivo a las audiencias que tanto añora el cine nacional. Logra incorporar varios estilos creando secuencias memorables como en donde empieza el pitch de la historia, y de la mesa de guionistas (bueno, guionista y sus cuates con dinero) pasamos a la acción real en donde interactuamos con lo que se filmará en el futuro, así como las interacciones en donde vemos un acercamiento a los sacrificios que implica el hacer cine, sin caer en un derrotismo que no sabe cerrar  la historia como pasó con La Película, sino incluso con un tono esperanzador, tal vez un poco cursi, que solo a un loco de plaza se le podría ocurrir, pero ese loco podemos ser todos nosotros. 

Al final, la cinta ya no es una grata sorpresa, porque el trabajo del equipo armado por Carlos Santo ha sido consistente con sus propuestas y la calidad de trabajo que hacen, y es una muy grata consolidación en lo que esperamos sea una carrera que, con todo y altibajos, siga ofreciendo propuestas interesantes que inviten, no alejen, a los espectadores a las salas de cine, ya que son propuestas a las que no se les debe dar la espalda. 



Texto agregado solo para que el Trumpetas no quede hasta abajo, ya que es su mejor actuación desde Mi Pobre Angelito 2: Aguas con el Muro. 

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